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Sunday, February 13, 2011

- Los Mil,- continuó Caroline extendiendo sus brazos, -Solamente ellos entenderán porque estan dispuestos a escuchar y estará en sus manos cambiar al mundo. Son pensadores, artistas, músicos, poetas, bailarines y muchos más quienes cada noche van a jugar al mismo jardín, recuerdas Ritual?-

- Te refieres a mi pintura, qué tiene?-

- Cuando ella la vio por vez primera aunque no entendía nada sobre arte como tú, aun así se conmovió y hasta recordó a un viejo amigo con quien no había conversado en años...no hubiera sucedido nada de no haber sido a que nos ayudó el Arquetipo.-

- El conejo? Por qué sigue apareciendo, dime, qué puede hacer, no me digas que es peligroso? Dímelo ya!- le pregunté desesperadamente.

- Pero, por favor, si un conejo jamas te haría daño. Piensa Adrian, piensa. Está repleto de trucos, es un príncipe con miles de enemigos, podrá cambiar de forma y tamaño, pero no conoce límites...podría vivir para siempre en un cuadro, ya estaba dentro de tí...- y de manera intencional apuntó hacia mi costado en donde tenía el tatuaje.

- Y entonces qué?-

- Todos somos el Conejo! Juntos podemos traspasar los sueños y las visiones! Las pinturas son la puerta hacia esos mundos como Alicia cuando pasó a través del espejo. No me crees? Adelante, pero sí te advertiré esto...todos tus sueños se cumplirán en el orden en que los tuviste, después de todo ya me viste a mí.-

El escenario cambió, ya no estábamos en mi estudio o en la fábrica, de hecho estabamos en un grande y lujoso comedor yo me hallaba en el extremo de la mesa y Caroline en el otro. Me había dejado una copa vino y por tras probarla pude identificar claramente que se trataba de Cabernet Sauvignon, nada mal.

- Y qué es lo que hacemos aquí exactamente?-

- ALIMENTAME, Adrian.-

- Qué se supone que significa eso? No tengo más que vino aquí y realmente no creo que sea apropiado para una niña de tu edad a menos que fueras alguna especie de vampiro.-

-Puede que esto sea un sueño pero aún así necesito ser alimentada. Lo hiciste alguna vez para ese chico de negro así que podrás hacerlo también conmigo.-

- Ah...ya veo, así que no es el significado literal. Tal vez puede llenarte la cabeza de cuentos antes de irte a dormir.-

Subió sus codos a la mesa sintiéndose complacida, - Me parece muy bien, y de cuál se trata?-

No podía creer que estaba haciendo esto.


Hubo una vez un joven
un muy extraño y encantador joven
dicen que viajó desde lejos, muy muy lejos
por tierra y mar...
- Lo más grandioso que aprenderás es sólo amar y en respuesta ser amado...- me interrumpió ella, - sí, me conozco esa canción.-

- De veras?-

- Era muy nueva cuando apenas salió pero se decía que un hombre muy sabio la escribió. Se cambió su nombre a eden abhez y decía que las palabras Dios y el Infinito debían estar en letras mayúsculas.-

- Cómo es que sabes tanto a tan corta edad?-

- Porque ese señor nació en Brooklyn, claro! Después de todo el era el Chico de la Naturaleza o Naturmensch. Me agradó su idea del infinito y decidí agregársela a mi conejo, no es así, pequeño?-

Estiró su boca lo mas que pudo como las fauces de un león, y para mi sorpresa un conejo negro salió de allí dentro, el mismo que había estado dibujando, el que ella pintó en las paredes y se dirgió rápidamente hacia mí viéndome con los ojos enrojecidos, y después entro a mi cuerpo...no logro recordar qué Diablos fue lo que pasó después.

Sin embargo para cuando pude recuperar la conciencia me encontraba en medio de la cocina con la copa de vino medio vacía.

- Así que ahí es donde andabas! De modo que preferiste beber para olvidar tus problemas en lugar de discutirlos conmigo,- dijo Edith con un tono ligeramente molesto.

Corrí hacia ella y la abracé apasionadamente como si no la hubiese visto en años, - Gracias a Dios...era sólo un sueño.-

- Claro, otro sueño más, por cierto te noto muy, muy...-

-...Qué?-

- No lo sé, pero te sientes muy cálido y relajado, hasta tu mirada se siente distinta; igual y el vino debió caerte bien...de acuerdo, ya puedes volver.-

Era mi guarra imaginación o de pronto le parecí más atractivo? Espero nunca más volverme a encontrar a esa niña venida del Infierno.

Saturday, February 12, 2011

LOS CIEN ACRES DEL INFIERNO (continúa).

- Volviste! De seguro tendrás mucho qué contarme, no es así?- dijo Caroline en un tono bastante falso.

Por alguna razón se la pasaba cambiando de apariencia; en esta ocasión llevaba puestas unas orejas de conejo de hermosa felpa pero eso realmente ni me importaba tanto, supongo que quería simpatizar conmigo.

-Pues, em, la verdad sí, pequeña damita. Quisiera preguntarte algo...quizá te suene familiar el término de los Cien Acres del Infierno?-

Caroline se dejó caer de la impresión y cayó de rodillas. De inmediato cubrió su  pálido rostro y sollozó abiertamente. Me le acerqué para ver si podía tranquilizarla pero me dijo,

- No se supone que debía morir ese día...-contestó en un tono más grave, - de hecho, vine a salvar a mi madre...-

- De acuerdo, pero aun así no prestaste atención a lo que te dije?-

- Estoy plenamente familiarizada con ese término, Adrian, muchas gracias. Este barrio no era muy adecuado para vivir que digamos pero no teníamos mejor opción. Nos vinimos de Jersey, justo después de que Papá murió. Aun así tuve un mal presentimiento sobre este sitio de mala muerte.-

- Un MAL presentimiento, como una premonición?-

- SI! Ahora que empiezo a recordar sufría de terribles visiones. Mamá pensaba que lo estaba inventando todo o que era demasiado floja o necia pero yo bien sabía que habría otro incendio aquella tarde, sabes? Porque tuve una visión la noche anterior en la que la fábrica ardía en llamas, justo como ves ahora mismo. El cielo estaba tan rojo y se podía ver por millas, una enorme humareda!- Caroline cayó nuevamente al suelo cubierto de cenizas, - pero no sirvió de nada...no sabes lo que se siente cuando te das cuenta de que sucederá algo antes que nadie y no poder hacer nada al respecto, de todos modos iba a pasar!...alguna vez has sentido eso? Dime!-

Contesté con toda serenidad, - No, aún no pero he estado escribiendo todas las visiones y sueños que tenido este otoño en mi diario...-

- Pues eso es EVIDENCIA! Yo nunca tuve esa oportunidad pero tú sí! Has notado que has tenido demasiadas coincidencias, verdad? Piensas que es algo tan maravilloso y después a alguien más se le ocurre al día siguiente.-

Debo admitir que eso me sorprendió, - Sí, no te voy a mentir, es completamente cierto. Es como si tuviese esta especie de conexión espiritual con la gente, pero no sucede con todos, al parecer solamente con gente creativa.-

- Como yo y la chica bonita que canta...no debes sorprenderte en absoluto.- Ella tomó mi mano y me llevó hacia un extremo del galerón y por lo que pude notar había algunos dibujos que yo había hecho antes, hace tanto tiempo, como el de un conejo negro con el símbolo del infinito en su lomo. No podía creerlo, seguro que no estaba soñando?

- Por qué se parecía tanto a mi estilo? Acaso tú lo pintaste?-

- En efecto. Recuerdas aquella noche en que Edith estaba fuera y te habías despertado alrededor de las 3:15 de la mañana?-

- Cómo sabes eso?-

- ESO es lo de menos pero tú dibujaste esto.- Y fue entonces que me mostró el garabato del hombre flacucho que estaba en medio del bosque.

- Espero que tengas una explicación decente para eso.-

- Ellos, todos ellos son los Mil, gente como tú y yo que en verdad poseemos talentos únicos. El conejo, sabes es uno de nuestros tantos disfraces...-

Esto se estaba poniendo extremadamente raro como para soportarlo, como aquella ocasión en que Alicia salió del mundo del espejo después de convertirse en reina y darse cuenta de que nada tenía el menor sentido. - Escucha, Caroline, si ése es tu nombre, todo eso suena tan lindo pero no logro entender lo que me dices, de todos modos estás muerta y ya no hay manera de que vuelvas.-

- Ah sí? Y si tan muerta estoy entonces dime cómo es que puedo hacer esto?-

Sentí un dolor punzante en mi pecho como el cuchillo de un carnicero atravesándome...la muy desgraciada se compadeció de mí y corrió a abrazarme con fuerza, - Oh, discúlpame! Yo no, no quise hacer eso, solamente me pasa cuando me siento amenazada, podrías perdonarme, por favor, por favor...-

- De acuerdo, creo que con eso me has dado a entender que eres bastante real...ah, Diablos...pero qué es lo quieres de mí?-

- Los Mil, qué no lo recuerdas, como en la historia que leías cuando eras pequeño?-

- Qué dices? De veras crees en todo eso? Admito que era una novela muy hermosa que desato mi imaginación, pero por supuesto que la crees, si eres una niña! Caminé hacia otro lado del cuarto pateando algunos papeles que había regados mas noté que eran de otra época. No soporté la curiosidad y tomé uno, decia,

Fábrica de Jabones Duncan, 1953. Ahora contratando. Nadie los hace como Duncan...
Qué raro.-

- A veces me siento exactamente como un conejito, como Fiver el que veía el futuro. Yo he estado aquí contigo todo este tiempo viéndote pintar...-

- Mis pinturas?-

- Hay algo en todas y cada una de ellas que atraerán a los Mil...-

- Ah, nuevamente esa palabra! Qué es lo que pretendes con eso?! Ah, claro, el libro, - al parecer se había aprendido prácticamente todo lo que decían en Watership Down. - De modo que los cuadros que he hecho muestran algo más allá de lo evidente?-

- SI! Solamente algunos elegidos tendrán la capacidad de entenderlos y vendrán libremente hacia tí.-

- Escucha, no necesito de estos trucos baratos para vender mi trabajo, esto es un negocio, no un juego de niños.-

- Muy en el fondo sigues igual que yo...Sé que te rehusas a abandonar este edificio, por eso debes luchar por lo que amas! No fue así cuando llegaste aquí por vez primera? Vas a dejarlo tan fácilmente?-

- Mira, eso ya lo decidí y no me iré sólo porque me lo pide un fantasma, te das cuenta de que tan increíblemente absurdo suena eso?-

- Llévame contigo, o de lo contrario...-

- O si no qué?-

- TU sabes...Su supuesto poder sobrenatural, supongo. - Ah, eso? No puedes matarme, tal vez torturarme hasta que pierda la conciencia pero estoy dispuesto a soportarlo...-

- NO! No me refería precisamente a eso. Si me abandonas como lo han hecho los demás antes que tú sería capaz de hacerle daño hasta a tus seres queridos.-

- No te creo, no te atreverías porque como todas las mujeres que se han cruzado en mi camino te conmoverías ante mi dolor.-

- Lo sé! No quiero hacerlo más pero, pero no puedo detenerme.-

- Espera un momento, por qué presiento que en realidad tú provocaste este incendio, digo, puede que haya sido un accidente pero quién no dice que lo hiciste a propósito sabiendo que odiabas  vivir en este barrio?-

- De veras me crees tan cruel?-

Esta chica definitivamente no estaba bien de la cabeza y lo peor es que ya estaba comenzando a fastidiarme.

- Y que harías conmigo si te dijera que es cierto?-

- Estás muerta! Ya no podrás hacerle daño a nadie más!-

- Tal vez yo no, pero tú sí, especialmente si no te cuidas bien...-

(continúa).

Friday, February 11, 2011

LOS CIEN ACRES DEL INFIERNO (continúa):

No estamos solos aquí dentro, lo sabías?- le conté a Edith.

Su mirada se perdió por unos instantes pero luego me sonrió pensando que ya estaba exagerando un poco las cosas. Decidí crear bastante suspenso para la hora de la comida porque por mucho que quiera verlo aún sigo temiendo a ciertas cosas de la misma manera que un niño lo haría.

- Bien, y qué te hace pensar eso, Cielo?- me dijo mientras me tomó del brazo caminando de un lado hacia otro.

Respiré profundamente y esperaba sólo lo mejor pues esta sí que sería una larga, larga noche. - Mira, hablaré en serio por un momento. Sabes cómo he estado compartiendo contigo tantas experiencias disparatadas a lo largo de estos últimos dos meses? Hasta ahora te has portado de maravilla siendo paciente y todo eso...-

- Sí, continúa...- Me miró boquiabierta poniendo atención a cada mísera palabra que salía de mi desquiciada mente.

- Pero creo que ya sé exactamente por qué he estado actuando así...y te puedo asegurar tranquilamente que tiene que ver muy poco ya con el aspecto psicológico.-

- Pues es que hasta yo no siempre tengo todas las respuestas, cariño, por qué me le dices hasta ahora, no se te hace un poco ridículo?-

- Perfecto...- Me detuve y le di un sorbo a mi copa de vino.- Recuerdas cómo me dijiste que este lugar solía ser una fábrica o algo parecido?-

- Sí, pero...ah, no me digas que te diste el tiempo de estar investigando, tanto así crees eso? Es decir, de veras crees que aquí habita algo malo?-

- No, no, no te asustes, de veras, pero...-

- Entonces por qué te diriges a mí en ese tono tan serio, dime.-

Me llevé las manos al rostro en señal de angustia. - Es que...es que te juro que pude sentir la presencia de algo extraño en este cuarto, llámalo como más te plazca, sobrenatural, como de otra época, como si alguien quisiera comunicarse conmigo, como...-

- Qué tratas de decirme, un fantasma?-

- Y qué si te dijera que me encontré con uno justo mientras tu dormías tan plácidamente?-

Edith enmudeció después de eso, solamente me hizo un gesto tocando mi hombro, - Bien, no hay problema.-

- Eso es todo? Esa es tu explicación, que no hay problema?-

Me despidió con un beso tan distante y frío como si me hiciera sentir que ya estaba solo en esta batalla, - Escucha, tengo varias cosas por hacer. Cuando estés en tus cinco sentidos puedes volver a la recámara. Buena suerte.-

Sentía cómo en mi estudio la temperatura estaba descendiendo de una manera tan hostil lo cual me puso más inquieto y nervioso. Tan pronto veía a Edith alejarse me dejé caer de rodillas como un animal indefenso. Luego, así nada más el suelo de duela se sintió increíblemente caliente casi insoportable como un día de verano a la intemperie, pero no me quejaba en lo absoluto. Miré hacia los lados pero de pronto ya no hallaba en el mismo lugar.

Todo lucía cubierto de escombros así como maquinaria averiada al parecer unas viejas y desgastadas bandas transportadoras. Los ventanales estaban repletos de hollín y cayéndose a pedazos pero sin duda lo que más me llegaba era el fuerte aroma de aceites y de grasas de animales. Me dí cuenta de que el Sol aún no se había metido y una ligera brisa se colaba por los rincones.

- Hola otra vez.-

Demonios, sabía bastante bien de quién era esa voz; Caroline decidió volver.

Thursday, February 10, 2011

LOS CIEN ACRES DEL INFIERNO.

Le dejé una nota a Edith sobre la mesita de la entrada; eso fue lo que le dije:

Hola preciosa, ando en el lugar de Chelsea para arreglar algunos asuntos, te veo en la tarde. A.B

De nuevo llegó el lunes, 22 de diciembre ya. Cómo vuela el tiempo y siento que en verdad he hecho tan poco. Aún estaba trabajando con el personal para hacer que quedara listo el loft de Chelsea; no  iba nada mal por cierto. Podría cambiarme tranquilamente para mediados de enero del próximo año, justo a tiempo para mi cumpleaños. Sin embargo me moría por contarle a mi novia lo de anoche, esa tal Caroline no era más que un espectro que había estado atrapado en ese edificio desde hacía tantos años, pero la forma en que habíamos hecho contacto sí que era especial, era como, como si estuviese terminando de armar un gran rompecabezas.

Hice una pequeña investigación valiéndome de mis modernas máquinas que todo lo pueden y me llamó poderosamente la atención el término de Hell´s Hundred Acres osea los Cien Acres del Infierno, el apodo que se había ganado SoHo por la gran cantidad de incendios que se sucitaban debido a las malas condiciones de seguridad de las fábricas, especialmente como en la que yo vivo. Como este edificio en particular era bastante robusto los daños fueron mínimos aun así mucha gente pereció en un siniestro que ocurrió allá en los años cincuenta lo que me lleva a entender la razón por lo cual abundarian aquí los espíritus. Sin embargo resolver este misterio no me quitaría tanto tiempo, es como si fuera un deber escolar.

Por otro lado el día de mañana estaría parcialmente ocupado en los pormenores de mi viaje a casa así que estaba haciendo todo lo posible por adelantar varias cosas, vaya que si estaba seguro de que me echarían de menos, especialmente por la mala salud que tenido y porque simplemente le alegro el día a cualquiera con mis historias, por qué no? El casero, un tal Ben era un tipo genial, de hecho el fue quien tuvo la amabilidad de explicarme más acerca de la historia de estos edificios.

Ah, pero mañana sería sin duda una noche para recordar pues sería la fiesta pre navideña de Droogie. De pronto se suponía que me sentiría más importante, hasta tenía admiradores desde el más allá. Jamás pensé obtener tantas satisfacciones de este lugar en la Calle Mercer, creo que se podría pensar que era un regalo venido desde el Cielo.

(continúa)...